La economía británica será entre las ricas, la que menos crecerá en los próximos años, según los datos brindados por el ministro de Finanzas, Philip Hammond, que constatan el frenazo y la incertidumbre causadas por el brexit.
El producto interior bruto (PIB) británico crecerá 1.5% en 2018, una décima más de lo pronosticado, anunció Hammond en el Parlamento, en la presentación semestral de las grandes líneas económicas.
Esta cifra supone, sin embargo, un crecimiento inferior al 1.7% del año pasado.
Dicho pronóstico se ajusta a la advertencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico de que la salida de la Unión Europea iba a lastrar el crecimiento en los próximos años.
Así, el crecimiento en 2019 y 2020 será de 1.3%, en 2021 será de 1.4% y en 2022 de 1.5%, según Hammond.
“Me complace constatar, dijo el ministro, que la economía británica ha crecido cada año desde 2010”, cuando los conservadores volvieron al poder comandados por David Cameron.
Un Cameron que dimitió en junio de 2016, después de que los británicos desoyeran sus advertencias y votaran a favor de la salida de la UE en un referéndum.
Ayer, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico calculó que la economía británica se desmarcará del fuerte crecimiento de los próximos dos años, con una previsión inferior a la de Londres: 1.3% en 2018 y 1.1% en 2019.
