Mientras China se prepara para la incertidumbre de una presidencia de Donald Trump, su economía interna está mostrando crecientes señales de resistencia.
Las autoridades han frenado una caída del crecimiento mediante el gasto en construcción, maquinaria y otros activos fijos en los últimos meses, y los avances de la producción industrial se han estabilizado en más de 6% interanual, según mostraron los informes de octubre. Si bien las ventas minoristas se desaceleraron de manera inesperada, crecieron 10% respecto a igual mes del año pasado.
Eso deja a la economía del país en buena posición y permite que las autoridades se concentren en frenar los aumentos de los precios de las propiedades y controlar la deuda. Mientras la amenaza de la campaña del presidente electo Trump de imponer aranceles punitivos a las importaciones procedentes de China se cierne como posible obstáculo para 2017, una firme posición en el plano interno puede ser clave para la segunda mayor economía del mundo.
Después de la sorpresiva elección en Estados Unidos y en medio de la alta volatilidad de los mercados de capital del mundo, China parece ser una isla de estabilidad, dijo Karine Hirn, socia de East Capital in Hong Kong, fondo de mercados emergentes que gestiona cerca de 3 mil millones de dólares en activos.
Hay riesgos, pero el mercado inmobiliario es probablemente una de las áreas más controladas y observadas de la economía china. El índice mensual de Bloomberg Intelligence que sigue el crecimiento chino bajó a 6.95% en octubre, algo menos que el 7.11% de septiembre, pero aún muestra que el crecimiento se mantiene con comodidad dentro de la banda objetivo del gobierno de entre 6.5% y 7% para 2016.
