China ahora está recibiendo un poco de respaldo de la economía global que ayudó a impulsar en los últimos años.
Dos datos importantes de la segunda economía más grande del mundo enfatizaron que el año de China de ajuste de deuda y fragilidad financiera representan grandes desafíos para el crecimiento.
Convenientemente, la demanda de exportaciones del resto del mundo continúa manteniendo ocupados por ahora a los puertos y fábricas de la nación, a medida que los mercados desarrollados se vuelven más optimistas respecto del panorama.
Las exportaciones aumentaron un 10.9% en diciembre, coronando una expansión para todo el año del 10.8% en los despachos al exterior.
El crecimiento del crédito se redujo y la oferta monetaria ampliada se desaceleró a un mínimo histórico de 8.2%, lo que enfatiza que el éxito en la reducción de riesgos del sector financiero podría tener un costo económico.
El superávit comercial de China con Estados Unidos se amplió el año pasado, independientemente de las quejas del presidente Donald Trump.
Con la ayuda de un yuan más estable, los responsables chinos de la política monetaria han expresado sus intenciones de lidiar con la deuda este año y los economistas ya han ajustado sus proyecciones.
Analistas encuestados por Bloomberg ahora estiman una expansión de alrededor del 6.4% para este año, después del 6.8% de 2017.
“El entorno global en general continuará siendo de gran apoyo en términos de la demanda mundial por segundo año consecutivo, y eso va a respaldar al sector de las exportaciones de China”, dijo a Bloomberg Television Grace Ng, economista china de JPMorgan Chase & Co. en Hong Kong.
Gracias a las condiciones favorables, los responsables de política de China comenzaron el nuevo año con una serie de nuevas regulaciones destinadas a reducir la acumulación de riesgo en el sector bancario oficial y entre las entidades crediticias no reguladas.
Durante los primeros días de 2018, los principales reguladores del país anunciaron normativas que rigen la participación de los bancos en el otorgamiento de préstamos comisionados, prohibieron a las compañías de seguros extender préstamos bajo la apariencia de inversión de capital y reforzaron la supervisión de la negociación de bonos apalancados.
Esos cambios en las reglas siguen a una secuencia de ajuste más sostenida que persigue el Banco Popular de China, el que el año pasado elevó tres veces la tasa clave que cobra a los bancos por liquidez.
El gobierno de Xi Jinping ha señalado que si el crecimiento se desacelera como resultado de sus múltiples esfuerzos por reformar la economía, está bien.
