El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ha anunciado planes para recortar gastos, cerrar ministerios e iniciar conversaciones con los acreedores a fin de impulsar la confianza de los inversores y evitar nuevas rebajas de las calificaciones crediticias de Ecuador.
Elegido en una plataforma de izquierda hace un año para reducir el déficit, Moreno también prometió el lunes por la noche cerrar las empresas estatales que generan pérdidas, así como mejorar las condiciones de la deuda, que en 2016 superó el límite legal del 40% del producto interno bruto.
Si bien prometió eliminar gradualmente los impuestos a los que se opone el sector privado, entre ellos un impuesto a la exportación de divisas y un impuesto mínimo sobre la renta, Moreno dijo que Ecuador aumentaría temporalmente los aranceles para proteger los niveles de liquidez en dólares nacionales. Las conversaciones sobre los préstamos del país incluirían a bancos, prestamistas bilaterales y multilaterales para crear un nivel de deuda sostenible.
“La mención de los organismos multilaterales es una clara señal de progreso”, dijo el economista independiente Bernardo Acosta en una entrevista telefónica. “Considerando que depende de los partidos de la oposición para aprobar la agenda, tuvo que abstenerse de anunciar aumentos de impuestos”.
El 4 de febrero Moreno ganó un referéndum para enmendar la Constitución, entre ellos, restablecer los límites al mandato presidencial.
