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Educación y empleo, los retos del país

Hoy, los jóvenes menores de 30 años representan el 60% de la población desempleada del país.

Educación y empleo, los retos del país
Educación y empleo, los retos del país

Pese al millonario gasto público en educación entre 2008 y 2018, los resultados en la calidad de la enseñanza en áreas como matemáticas y español, en la permanencia de los alumnos en la educación premedia y media y en la inserción laboral, no son los esperados.

La Contraloría General de la República revela, por ejemplo, que más de la mitad de los jóvenes que comienza la educación premedia no finaliza el duodécimo grado. Entre 2012 y 2017 la deserción escolar fue de un 63.7%.

La prueba nacional Crecer, que aplicó el Ministerio de Educación (Meduca) en el período escolar 2017-2018 en varias escuelas del país para evaluar el aprendizaje en matemáticas, lecturas y ciencia naturales de los estudiantes de tercer y sexto grado, concluyó que más de un cuarto de los estudiantes evaluados no tiene conocimientos básicos en estas materias.

Además, en una década en la cual se generó mucho empleo y se amplió el Canal, la multimillonaria inversión en educación poco sirvió como plataforma para la inclusión productiva de los jóvenes en el mercado. Hoy, los jóvenes menores de 30 años representan el 60% de la población desempleada en el país.

Frente a este escenario, ¿cuánto valor tiene impulsar la educación en un país donde más de la mitad de los jóvenes entre 15 y 29 años está sin trabajo?

Para René Quevedo, especialista en mercado laboral, “el problema de la educación panameña no es de recursos, sino de pertinencia. En un país con un sistema educativo divorciado de su realidad laboral, educación no es igual a empleo”.

Explica que la multimillonaria inversión educativa por sí sola no garantiza la inclusión productiva de los jóvenes. Por el contrario, puede servir de plataforma para la perpetuación de las desigualdades existentes.

“Los esfuerzos se están focalizando en la adecuación de la ‘oferta’ [jóvenes] a través de la educación, lo cual no garantiza empleo”, dijo.

“Hoy, cuatro de cada cinco nuevos empleos vienen de emprendimientos, entonces, ¿qué pudiéramos hacer, adicionalmente, para estimular la ‘demanda’ de empleos que los jóvenes puedan desempeñar?, ¿cómo podríamos dotar a los jóvenes de las herramientas para identificar y aprovechar oportunidades de negocio, no [exclusivamente] de empleo asalariado? Quizás insistimos afanosamente en buscar la respuesta correcta a la pregunta equivocada”, señala el especialista laboral.

Uno de los objetivos fundamentales de la educación es servir al empleo, como instrumento de desarrollo y movilidad social. No obstante, en el país la mayor proporción de adolescentes ve la educación como una pérdida de tiempo.

Carlos Garcimartín, economista país del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), plantea que mejorar la educación es uno de los retos que tiene Panamá para avanzar hacia el desarrollo.

La raíz del asunto, además, radica en que Panamá ha consolidado principalmente su gasto social en infraestructura y no en el desarrollo de capital humano.

“Panamá ha tenido un crecimiento económico envidiable en los últimos años, pero se ha ido quedando atrás en elementos importantes, como la calidad institucional, educación y competitividad. El desafío es no dejar atrás estos ámbitos y crecer a la par, para lograr consolidarse como país de ingresos altos o desarrollado”, dijo el representante del BID.

Entre 2006 y 2017 Panamá mantuvo un crecimiento promedio anual de 7.2%, frente a un 2.9% de América Latina y el Caribe y 1.8% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). No obstante, en la última prueba del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA 2009), Panamá obtuvo una puntuación inferior a los países de éxito, y al promedio de América Latina en las tres categorías: lectura, matemáticas y ciencias.

Otro desafío que enfrenta Panamá es el cambio en el perfil de la expansión económica, directamente relacionado con la automatización del talento.

Entre 2004 y 2014, el 52% de la expansión del empleo vino de tres sectores clave: construcción, comercio y agricultura, actividades que demandan bajo requerimiento de escolaridad. Pero, a partir de 2014, esto cambió y tres de cada cuatro nuevos empleos vienen de la logística, el turismo, la industria, salud y otros servicios, forzando a jóvenes a entrar en sectores para los cuales no están preparados.

“Una persona que trabaja en una tienda vendiendo ropa o zapatos, difícilmente se puede mover a otra actividad, como vender apps o trabajar en una startup, porque no está capacitada”, señala Domingo Latorraca, socio consultor de Deloitte.

El reto para el país, asegura el especialista, es cómo podemos, a través del sistema de educación, sobre todo la educación pública, preparar a más jóvenes para que puedan ser insertados en otras actividades, Eso no es a corto plazo, eso toma generaciones.


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