El exmultimillonario brasileño Eike Batista cedió el control de Óleo e Gás Participações SA a sus acreedores en una operación destinada a convertir una deuda de aproximadamente $5 mil 800 millones en una participación de 90% en la compañía petrolera, dos meses después de una suspensión de pagos que fue la debacle de deuda empresarial más grande de América Latina.
El acuerdo, que incluye la reestructuración de bonos en dólares, podría ayudar a la empresa de exploración con sede en Río de Janeiro, antes conocida como OGX Petróleo e Gás Participações SA, a salir de la quiebra.
Batista, quien fuera el hombre más rico de Brasil y el octavo más acaudalado del mundo con una fortuna de más de $30 mil millones, tuvo dificultades para salvar un imperio que incluía un astillero y una desarrolladora de puertos desde mediados de 2012, cuando OGX empezó a incumplir sus metas.
Se prevé que los tenedores de $3 mil 800 millones de bonos emitidos por la filial OGX Austria GmbH se comprometerán a una inversión de entre $200 millones y $215 millones en forma de financiación del deudor en posesión, que se convertirán en una participación del 65%.
