A las empresas mexicanas que están tratando de recaudar fondos probablemente les quedan unas pocas semanas para acceder a los mercados de capital antes de cerrar el período previo a la carrera presidencial del país.
Cinco semanas, para ser precisos, si planean ofrecer emisiones a inversionistas usando sus números del tercer trimestre, que ya quedan obsoletos a mediados de febrero.
Después de eso, muchas empresas entran en “períodos de bloqueo” y se abstienen de ofrecer valores hasta que den a conocer sus resultados de ganancias del cuarto trimestre.
Para el momento en que finalice la temporada de ganancias, será marzo y los aspirantes presidenciales habrán comenzado oficialmente a hacer campaña, finalmente revelando sus posturas sobre políticas clave, lo que podría asustar a los inversionistas. Probablemente, los negociadores del Tlcan tampoco habrán terminado de modificar los acuerdos comerciales en ese momento. Analistas y banqueros esperan que todo esto genere volatilidad en los mercados, lo que hace más difícil llevar a cabo operaciones de deuda o acciones hasta la votación del 1 de julio.