La amenaza de huelga de los empleados de la estatal Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) para el próximo jueves 5 de julio sigue latente si antes de mañana, cuando vence el plazo, no se logra un acuerdo con la administración de la empresa.
Etesa informó que la convención colectiva no especifica la manera, el procedimiento ni el monto del pago de las bonificaciones que demandan los empleados.
A través del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Similares de la República de Panamá (Sitiespa), los empleados de Etesa presentaron un pliego de peticiones por violación de convención colectiva. La negociación entre Sitiespa y Etesa se inició el 23 de mayo pasado en la Dirección General de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel).
Solo está pendiente agotar la cláusula 21 sobre pago de una bonificación a los 500 trabajadores de Etesa.
La empresa manifestó que no puede repartir lo que no tiene, por tanto, “sigue un procedimiento de evaluación de desempeño establecido en 2008, que condiciona el cálculo del bono a los resultados financieros de la empresa”.
Indicó que la ganancia en 2017 fue cero, pero, producto de la refacturación aprobada por la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) en el pliego tarifario 2017 a 2021, hoy se tienen ganancias preliminares estimadas de $750 mil.
Según la administración, con esto se hizo el ejercicio y se revisaron los pagos históricos de bonificaciones desde 2007 y el promedio de lo repartido es 9.64% de las ganancias, incluyendo 2015 y 2016, cuando se repartieron, sin tener los estados financieros preliminares auditados, el 28% y 38% de las ganancias, respectivamente.
Etesa repartió en bonificaciones a los colaboradores el 10% de las ganancias estimadas de 2017. “Repartir más que eso sería inmoral e irresponsable con los accionistas, es decir, los 4 millones de panameños”, señaló la empresa estatal.
Los ingresos de la empresa provienen de los cargos de transmisión que pagan todos los actores del mercado, que incluyen las generadoras, distribuidoras y el consumidor final en su factura de electricidad.
La realidad, según la actual administración, es que las ganancias de la empresa han disminuido considerablemente, ocasionado por los costos que representó el atraso de la tercera línea de transmisión eléctrica.
La tercera línea se construyó casi cuatro años más tarde y este atraso representó costos superiores a los $130 millones en generación desplazada y generación obligada. “Tenemos que estar claros que, si Etesa no despliega los activos que necesita el sistema para transportar la energía de occidente a oriente en el momento en que se planifica, tiene costos muy altos y hoy sufrimos las consecuencias”, advirtió.
Por su parte, los trabajadores que reclaman el pago de la bonificación, aseguran que no es lógico que ahora se les afecte sus derechos por las malas decisiones de pasadas administraciones.