Al final de la presente semana conversaba con un amigo y tremendo profesional de los impuestos sobre el poder de los tributos y cómo estos pueden jugar un papel importante a favor del ciudadano, basado en su correcta utilización para cubrir las prioridades; ya sea como inversión o como gasto.
Escucho decir a las personas que “el gobierno” debe resolver tal o cual situación, como si se tratara de un ser abstracto y que los dineros para ello corren igual suerte.
Sin embargo, el gobierno está constituido por hombres y mujeres y los fondos públicos para tales obras nos cuestan a todos a través de los tributos que pagamos.
Debemos tomar conciencia de la importancia de cumplir voluntariamente con el pago de los tributos que nos corresponden pagar a través de una Dirección General de Ingresos (DGI) robusta y eficiente, adicionalmente supervisar y señalar su buen o mal uso.
Hoy día la tecnología nos ofrece tales herramientas y debemos usarlas.
¿Sabía usted que en la página web de la DGI se publican los informes preliminares de recaudación por mes? Quizás la respuesta de muchos es que no.
No se preocupe, pero es hora de empezar a revisarla.
Este papel que reviste transparencia es en cumplimiento del artículo 1 del Decreto de Gabinete 109/1970, que señala que la DGI tendrá a su cargo, en la vía administrativa, el reconocimiento, la recaudación, cobranza, la investigación y fiscalización de los tributos.
Próximamente escogeremos a quienes administrarán los dineros derivados de los tributos que todos pagamos, por lo tanto, impera la necesidad de escoger aquel candidato que de forma responsable, con una propuesta con contenido, diseñe formas inteligentes, eficientes y sostenibles sobre la recaudación de los tributos, que a su vez se comprometa con el uso correcto, sesudo y con total transparencia de los fondos públicos. Menos de eso es engaño.
Cápsula Fiscal Los tributos no deben ser algo ajeno a los ciudadanos, todos los pagamos, desde aquel que compra un automóvil hasta el que compra un jabón.
Por ejemplo, con el impuesto de bien inmueble y la tasa de valorización, el ciudadano al ver que se le cobra de forma efectiva estos tributos, vigilará que la contratación por dicha obra pública que incrementa a su vez el valor de su bien inmueble, sea bien realizada, sin adendas con sobre costos y la obra finalice bien construida, pues su dinero está en juego.
El autor es abogado especializado en materia tributaria