Empresarios argentinos están alertando al gobierno de que la reforma impositiva planificada para después de las elecciones legislativas de octubre debe reducir significativamente sus tributos, aun cuando el presidente Mauricio Macri se esfuerza por preservar los ingresos fiscales.
Macri ha dicho que la alta carga tributaria está frenando la inversión e incluso en una conferencia de prensa sostuvo que los impuestos “nos están matando”.
Sin embargo, su gobierno tiene poco margen para bajar los impuestos debido a que también tiene como objetivo reducir el déficit fiscal en un punto porcentual para alcanzar el 3.2% del producto bruto interno a fines de 2018.
Un funcionario del Ministerio de Hacienda le dijo a Reuters que el objetivo principal de la reforma no es reducir la presión tributaria, que ronda el 33% del PIB, sino ampliar la base de los contribuyentes, a través de la lucha contra la evasión y el empleo informal para poder disminuir “gradualmente” los impuestos distorsionadores.
“Estamos totalmente de acuerdo en la formalización (apuntara los que evaden), pero, además, la presión fiscal a estos niveles es inviable”, dijo Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina.