Las proyectadas reformas económicas en China se aprestan a redefinir el paisaje competitivo, permitiendo a compañías privadas como Alibaba Group Holding Ltd., competir con bancos estatales, y a aliviar la política de un solo hijo para incrementar la demanda de productos que van desde Nestlé SA hasta General Motors Co.
Entre los planes destinados a transformar el sector financiero del país figuran un nuevo sistema de inscripción de las ofertas públicas iniciales y la autorización otorgada a inversores privados calificados para crear bancos pequeños y medianos.
Tencent Holdings Ltd., la empresa más grande de internet en Asia, forma parte de un grupo que está solicitando una licencia para un banco en China.
“Las empresas que se sentían muy cómodas con el viejo sistema ahora deberán cambiar”, dijo Tim Condon, economista principal para Asia en ING Financial Markets de Singapur, quien anteriormente trabajó en el Banco Mundial.
Las reformas del presidente Xi Jinping, probablemente las más amplias desde la liberalización de Deng Xiaoping en 1978, apuntan a dar una mayor influencia a las fuerzas del mercado y a relajar los controles gubernamentales.
Los cambios señalados en un documento de 60 puntos después de una reunión del partido Comunista la semana pasada presentan oportunidades –y riesgos- para las empresas en casi todos los segmentos de la segunda economía más grande del mundo, que se encamina hacia su expansión económica más floja desde 1999.
Los diseñadores de políticas intentarán reformar un sistema de inscripción para las OPI, según el comunicado del Gobierno. Esto podría acelerar el proceso de aprobación para más de 700 empresas que esperan la autorización regulatoria para las ventas de sus acciones.
