Los operadores europeos de gas probablemente se preguntan si el invierno pasado fue solo un incidente.
La cantidad de electricidad generada usando gas casi se había duplicado el año pasado a estas alturas del invierno, debido a que las eléctricas se vieron obligadas a reducir el uso de carbón.
Este año, el combustible fósil menos contaminante enfrenta una mayor competencia de un rival aún más ecológico: el viento.
La generación promedio de turbinas en el Reino Unido aumentó en más del 70% en el período entre el 1 de octubre y el 25 de enero, después de cuatro años en que la producción prácticamente no experimentó variación.
Ahora están generando el equivalente a cinco reactores nucleares y a la mitad de la generación a gas.
Dado que el viento tiene prioridad en la red sobre los combustibles contaminantes, el gas ha visto descender su generación en 20% desde el máximo de seis años que registró el año pasado.
Las temperaturas más moderadas que lo normal y un retorno de la generación nuclear en Francia también han ayudado a reducir el consumo.
“Es lógico que los precios del gas natural vayan a descender”, dijo Matteo Mazzoni, analista de Nomisma Energia Srl en Bolonia, Italia. La demanda decepcionante estará muy presente entre los ejecutivos de la industria reunidos esta semana en la Conferencia Europea de Gas 2018 en Viena, que incluye oradores desde Statoil ASA hasta RWE AG.
