Caracas amaneció con estaciones de servicio cerradas y largas filas de vehículos, al tiempo que los conductores intentaban llenar sus tanques de gasolina antes de las vacaciones extendidas de Navidad en Venezuela.
Por segundo día consecutivo, los bocinazos ensordecedores se volvieron la tónica en las principales arterias de la ciudad mientras la gente atestaba las pocas estaciones operativas.
“Debería estar comprando regalos o ayudando a planificar la boda de mi hermana, pero aquí estoy atascada tratando de cargar combustible desde ayer”, lamentó Greiska Velásquez, estudiante de odontología de 23 años, mientras su Chevrolet Aveo avanzaba en una fila de vehículos que se extendía por dos cuadras.
Con más reservas de petróleo que Arabia Saudita, Venezuela ofreció por décadas la gasolina más barata del mundo, pero años de mala gestión y el desplome de los precios de los commodities en 2014 desataron una crisis económica marcada por la escasez de alimentos, la hiperinflación y el colapso de los servicios públicos. El país no tiene la capacidad para refinar su producción de crudo.
