Casi una década después de que Eslovenia entrara en la Unión Europea (UE), orgullosa del éxito de su transición desde el comunismo hacia la prosperidad, la crisis económica ha hundido al país en el pesimismo y la decepción.
En su día la región más rica de la extinta Yugoslavia y el primer país excomunista en adoptar el euro, el país ha visto cómo su expediente de alumno aventajado se ha deteriorado hasta el punto de hacerlo candidato a un rescate internacional.
La crisis financiera en la Eurozona ha golpeado fuerte a la economía eslovena y ha dado la vuelta a sus antes buenos indicadores.
Si en 2007, antes de acceder a la Eurozona, el paro era del 6.6% y la economía crecía un 4.4% al año, las cifras actuales son todo menos ejemplares: 11.2% de desempleo y una recesión del 2.4% prevista para este año.
Las medidas de austeridad que se han ido aplicando en los últimos años pueden verse ampliadas si los controles a los que se está sometiendo a los bancos revelan que su saneamiento necesitará más de los mil 200 millones de euros ($1,600 millones) previstos hasta ahora.
Sea cual sea el resultado de esos test de estrés, que se publicarán la semana que viene, las políticas de ahorro han llevado ya a muchos eslovenos a enfrentarse a la precariedad.
