El Gobierno español incrementó su previsión de crecimiento para 2017 “en torno a 3%”, tres décimas por encima del pronosticado anteriormente (2.7%), esperanzado en el buen ritmo mantenido en el primer trimestre gracias al dinamismo exportador.
“Hemos empezado este año con una velocidad de crucero que anticipa que el crecimiento también se situará en torno a 3% al finalizar el ejercicio”, afirmó el ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Congreso de los Diputados, durante el debate de los presupuestos del Estado.
A pesar de la desaceleración augurada para este año, el dinamismo de la cuarta economía de la zona euro en el primer trimestre rompió estos pronósticos: el producto interno bruto (PIB) creció un 0.8%, una décima más que en el trimestre anterior.
Los resultados se fundamentaron especialmente en la exportación de bienes y servicios que, según las estadísticas oficiales, aceleró su crecimiento de 4.4% al 8.4% en solo tres meses.
La tasa de crecimiento en el país en 2017 “incluso puede ser muy similar a la del año pasado”, de 3.2%, insistió De Guindos, encargado de la cartera económica desde 2011.
De ser así, a lo largo de este año el país debería volver a su PIB anterior a la crisis.
El gobierno conservador de Mariano Rajoy confía en que este dinamismo se traduzca en mayor recaudación fiscal para reducir el excesivo déficit público, que amenaza con ser objeto de una sanción europea.
España tenía que rebajar su déficit por debajo de 3% del PIB a finales de 2016, pero finalmente consiguió dos años más de margen por parte de la Comisión Europea. En diciembre de 2016 era de 4.5% y debe seguir disminuyendo hasta el 3.1% a finales de 2017.
