Ilya Espino de Marotta encarna la política de méritos que debe imperar en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para los nombramientos y ascensos profesionales.
Tiene más de 30 años trabajando en la vía y ayer se convirtió en la primera mujer en ocupar la subadministración, el segundo puesto más importante en la escala jerárquica.
Espino de Marotta ha entregado los últimos años de su vida al programa de ampliación desde diferentes puestos, hasta convertirse en 2012 en la líder de una obra que fue pactada a un precio de $5 mil 250 millones.
Después de inaugurado el tercer juego de esclusas, ha formado parte del equipo que defiende los intereses del Canal en los reclamos millonarios interpuestos por el contratista Grupo Unidos por el Canal (GUPC).
Ayer, cuando su nombre fue confirmado en el puesto, los colaboradores de la ACP, literalmente, saltaron de la alegría. Hace poco fue nombrada vicepresidenta de Negocios de Tránsito, la división operativa y neurológica del Canal, que maneja cerca de 8 mil empleados. Estará en este puesto durante todo el año, hasta asumir la subadministración en enero de 2020. Dicha transición es considerada una maestría para asumir la subadministración.
Trabaja de la mano con Ricaurte Vásquez, que en 2002 la invitó a formar parte de un grupo élite a cargo del plan maestro y la ampliación del Canal.
La chica, que llegó al Canal en la década de 1980, lo hizo como técnico de ingeniería en Colón. Ahora su vuelo es en las alturas.

