A partir del próximo 1 de abril la mezcla de 5% de etanol con la gasolina será obligatoria en todo el país, tal como lo establece la Ley 42 de 20 de abril de 2011.
El uso del aditivo, según la administración de Ricardo Martinelli, buscaba que el país tuviese una menor dependencia de los derivados del petróleo, bajar el precio de la gasolina y a su vez generar ahorro para los consumidores.
Sin embargo, los conductores no han visto disminuir los montos de su facturación desde que el oxigenante se utiliza en la mezcla del combustible que se despacha en la ciudad capital.
En los últimos anuncios oficiales de los precios de los combustibles se han registrado alzas de hasta 12 centésimos en ciudad de Panamá, precisamente en el sector en el que se comercializa el etanol.
En todo el país operan cerca de 400 estaciones de servicios y al menos 175 ingresaron en la primera fase del uso del aditivo desde el 1 de septiembre de 2013, en áreas que van desde el Río Chagres y la 24 de Diciembre hasta La Chorrera, en la provincia de Panamá.
La Ley 42 estableció que en abril de 2015 y luego en igual periodo en 2016 la mezcla aumentará de 5% a 7%, hasta llegar a un 10%, con el fin de “crear la autosuficiencia energética, generar empleo, ayudar al medio ambiente y promover la inversión local”.
No obstante, gremios de consumidores y del mismo sector de hidrocarburos advierten de que la medida no ha funcionado tal como lo promocionó el Gobierno.
Se desconoce a su vez, cuánto hubiese costado la gasolina en la ciudad capital si no se utilizara el etanol.
“La introducción del etanol como aditivo representa una limitación en el derecho a la locomoción que tiene el consumidor panameño, debido a que encarece el precio del combustible y limita el acceso a un uso público de combustible”, afirmó Yakarta Ríos de la organización Consumo Ético, tras alegar que tampoco soluciona el problema de la dependencia del petróleo ya que como aditivo solo representará el 10% de la mezcla.
Lo que sí se ha generado es un negocio en el que por ahora participa una sola empresa, pero cuya supremacía durará poco frente a los planes de otros grupos empresariales.
Campos de Pesé –del grupo SER Alcoholes– controla la distribución de etanol en Panamá. La empresa, de capital panameño y nicaragüense, y cuyas instalaciones principales están en la provincia de Herrera, abandera el proyecto en la producción de caña de azúcar para generar el alcohol.
Henry Arosemena Chi, gerente comercial de la compañía, dijo que tienen 4 mil 800 hectáreas cultivadas de caña para producir el alcohol oxigenante en los primeros años de distribución. Además, asegura que requerirán de más tierra para llegar a las 7 mil hectáreas con el fin de hacerle frente a la demanda que se producirá hasta 2017.
La compañía productora trabaja con tierras de la provincias de Los Santos, Herrera, Coclé y Veraguas, y la proyección es lograr terrenos para cultivar en Chiriquí.
Pero por poco tiempo estarán solos en el mercado. Central Azucarero La Victoria, S.A., cuyo presidente directivo fue Ricardo Martinelli Berrocal hasta 2007 y cuya junta directiva presiden familiares cercanos a él, instalaría una planta para producir etanol.
El negocio es de alto calibre. El año pasado se vendieron en todo el país 244.1 millones de galones de gasolina, según estadísticas de la Secretaría Nacional de Energía.
De este total, apenas 52.1 millones de galones de combustible fueron mezclados con etanol, pero tal como lo dispone la norma reglamentada por el Gobierno, en 2016 toda la gasolina que se comercialice en el país tendrá el aditivo.
CIFRAS RELEVANTES
52.1
Millones de galones de gasolina con etanol se comercializaron en 2013.
10%
Mezcla de etanol con gasolina irá en alza hasta llegar a su tope en 2016.
