Los eurodiputados deben pronunciarse de nuevo mañana sobre la reforma de los derechos de autor en un contexto de intensas presiones, un voto crucial para artistas y editores de prensa que desean su adopción frente al rechazo de los gigantes del sector digital.
La Eurocámara rechazó el 5 de julio, por un estrecho margen, la nueva directiva propuesta por la Comisión en septiembre de 2016, cuyo objetivo principal es modernizar los derechos de autor para adaptarlos a la era de la revolución digital.
La última directiva es de 2001, una época en la que Youtube no existía, ejemplifica la eurodiputada socialdemócrata Virginie Rozière, quien advierte de la urgencia de aprobar el texto en esta sesión, a poco más de ocho meses para los comicios al Parlamento Europeo.
Su objetivo es que plataformas como Youtube, propiedad de Google, retribuyan mejor a los creadores de contenidos (artículo 13), pero también la creación de un “derecho afín” (artículo 11), que permitiría a diarios o agencias de noticias recibir una remuneración por la reutilización en internet de su producción.
La propuesta de la Comisión no convence a todo el sector.
Los gigantes de internet, como Google o Facebook, temen que se cuestione su modelo de negocio y los militantes de internet consideran que la nueva legislación puede representar una amenaza para la libertad en la web.
