La Comisión Europea se dispondría a solicitar la no renovación de la licencia de un controvertido insecticida, el clorpirifós, indicó ayer una fuente del ejecutivo comunitario tras un artículo publicado en varios diarios europeos.
“Vamos hacia una solicitud de no renovación de esta substancia a causa de preocupaciones evidentes”, indicó esta fuente a la AFP.
La licencia del clorpirifós, un insecticida utilizado en los cultivos de frutas y verduras, expira a finales de enero de 2020.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) evalúa actualmente esta substancia como parte de una solicitud de reautorización.
Varios diarios europeos, entre ellos el francés Le Monde, subrayan que el clorpirifós sigue estando muy presente en la Unión Europea pese a las indicaciones sobre su toxicidad, especialmente para el sistema nervioso central.
Su anterior comercialización en la Unión Europea en 2005 fue objeto de un procedimiento diferente, por parte de un comité de expertos, ya que la EFSA estaba dando sus primeros pasos.
La agencia europea realizó desde entonces varias aclaraciones sobre esta sustancia, destacando los riesgos para los consumidores y los trabajadores en 2014 y reduciendo los niveles residuales permitidos en 2015 y 2016.
En un correo electrónico, la EFSA explica que para la evaluación científica en curso, uno de los “puntos clave” para los expertos abordará la neurotoxicidad de la sustancia, incluyendo en el debate un estudio reciente realizado en Estados Unidos.
Según Le Monde, ese estudio “muestra un aumento de la frecuencia del autismo y de las lesiones cerebrales precoces en los menores expuestos al clorpirifós antes y después del nacimiento”.
