El panorama sobre las exportaciones chinas en 2017 mejoró considerablemente al reportar el gobierno un crecimiento comercial en marzo que superó las expectativas, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, en un inesperado cambio de tono, suavizó su retórica anti China.
El acercamiento entre Pekín y Washington quedó claramente de relieve cuando Trump dijo a Wall Street Journal en una entrevista el miércoles que no declarará a China manipulador de divisas, como había prometido en su primer día de gobierno.
Los comentarios implican un giro inesperado en la retórica de campaña de Trump, que había descalificado a China y a otros exportadores asiáticos, y se produjeron días después de su primer encuentro con el presidente Xi Jinping, en el que el mandatario republicano presionó al líder del gigante asiático para que lo ayude a contener a Corea del Norte.
Las exportaciones chinas subieron en marzo a su mayor ritmo en poco más de dos años, al trepar 16.4% interanual, en una señal de que la demanda mundial está mejorando, mostraron datos oficiales el jueves.
Hay crecientes signos de calentamiento en la economía mundial que ayudaron a una expansión firme de China en el primer trimestre, dijo Yan Pengcheng, portavoz de la principal agencia de planeamiento económico del país, en conferencia de prensa.
El crecimiento de las importaciones se mantuvo sólido en 20.3%, liderado por el voraz apetito del país por petróleo, cobre, mineral de hierro, carbón y soja, cuyos volúmenes también treparon desde febrero, pese a los temores relacionados con inventarios en alza.
Los datos comerciales sólidos reforzaron la perspectiva de que la actividad económica china estaría resistiendo, e incluso repuntando, dando más impulso a la esperada recuperación de las manufacturas mundiales, aunque los analistas señalan que el avance en las importaciones podría desacelerarse.
