Los exportadores de café de Colombia, el principal productor mundial de arábico lavado, se preparan para enfrentar una eventual huelga de camioneros, siete meses después de que los transportistas bloquearon carreteras en medio de una protesta de 45 días que provocó una caída de 60% de los envíos del producto al exterior.
Los exportadores se apresuraron a cumplir con los contratos durante la huelga de los camioneros el año pasado, mientras el café verde se pudrió en las carreteras y en las bodegas que alcanzaron su máxima capacidad de almacenamiento.
La huelga fue suspendida después de que el Gobierno y los sindicatos de camioneros lograron un acuerdo sobre actualización vigilada de los costos en las tarifas de carga y cambios en un programa para sacar de circulación los camiones viejos y obsoletos, aunque no hubo reducción de las tarifas de combustibles ni de peajes como lo exigían los transportistas.
Pero las organizaciones de camioneros aseguran que el Gobierno no ha cumplido con el acuerdo, lo que ha generado temores entre los exportadores a una nueva huelga. “Estamos tratando de enviar la mayor cantidad posible de café antes”, dijo a Reuters Carlos de Valdenebro, director de Colombia para Caravela Coffee. “Almacenes más grandes fueron construidos y alquilados este año, así que podemos almacenar cantidades más grandes si es necesario”.
La huelga del año pasado provocó más de dos meses de atrasos en los envíos para Caravela. Una huelga en las próximas semanas sería preocupante, dijeron los exportadores.
