La Reserva Federal (FED) está atajando con una cuña la puerta giratoria entre el gobierno y Wall Street al imponer numerosas restricciones para exfuncionarios que van a trabajar para firmas de servicios financieros.
Se actualizó una regla vigente por la que se elevó el número de empleados de la FED que tienen prohibido por un año trabajar con una compañía que hayan estado supervisando, manifestó la agencia en un comunicado.
Las nuevas medidas también prohibirán a los examinadores representar a cualquier firma financiera ante el regulador por un año e impedirán a los actuales empleados de la FED conversar sobre temas oficiales con personas que hayan salido de la agencia en los últimos 12 meses.
Las medidas se conocen tras un avenimiento por 36.3 millones de dólares con Goldman Sachs Group Inc. por acusaciones de que un exempleado del banco obtuvo documentos confidenciales de un ex colega con el que solía trabajar en la Fed.
La Fed había estado bajo escrutinio de los legisladores en los últimos años ante la percepción de que algunos empleados sostenían amigables relaciones con las firmas que ellos fiscalizaban.
La situación alcanzó un nivel crítico con el caso de la ex funcionaria de la FED de Nueva York Carmen Segarra, quien dio pie a audiencias en el Congreso en 2014 luego de que ella acusara a su exempleador de despedirla por negarse a cambiar las conclusiones negativas sobre Goldman Sachs.
El año pasado, la FED anunció estándares más estrictos para los examinadores, que incluyen la creación de un proceso formal para expresar disconformidad en torno a la supervisión, como por ejemplo si las instituciones de crédito están cumpliendo con los reglamentos bancarios.
