El liderazgo, poderes y políticas de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos (EU) podrían ser bastante diferentes en 18 meses.
El presidente electo Donald Trump no puede retirar de su puesto a la presidenta de la FED, Janet Yellen, antes de que termine su periodo de cuatro años. Pero para mediados de 2018, sin embargo, Trump puede reemplazar a los principales funcionarios del banco central y, posiblemente, alterar políticas monetarias y regulatorias.
Algunos miembros del Congreso, ahora controlado por los republicanos, podrían también apuntar a la independencia de la FED de influencias políticas.
“Trump tendrá la capacidad de reconfigurar sustancialmente el banco central del país”, dijo Aaron Klein, un investigador becado en el Brookings Institution en Washington.
Aun así, las discusiones sobre posibles cambios conllevan una advertencia enorme. Ningún analista de la FED parece seguro de predecir siquiera qué tipo de persona Trump nominaría a la FED, ni qué tipo de estrategia reguladora favorecería.
Durante su campaña, Trump arremetió contra la ley Dodd-Frank de 2010, que elevó sustancialmente las restricciones a los bancos que operan en EU, pero también dijo que restauraría una separación entre los créditos bancarios y la suscripción de valores. Como lo resume Sarah Binder, profesora de ciencias políticas de la Universidad de George Washington: “En cada conversación que tengo sobre un presidente Trump, hay un asterisco de imprevisibilidad”.
En una victoria sorprendente, Trump venció a Hillary Clinton en la carrera a la Casa Blanca el martes, mientras los republicanos retuvieron el control de tanto la Cámara de Representantes como del Senado.
Los cambios en la FED podrían empezar con dos vacantes en la Junta de Gobernadores en Washington, cuyos siete asientos forman la mayoría y centro de influencia en el Comité Federal de Mercado Abierto que dicta las políticas.
Trump también podría nombrar a uno de sus nuevos elegidos al puesto también vacante de vicedirector de supervisión, un puesto creado por Dodd-Frank. Cubrir esa plaza podría crear otra vacante en la junta.
El gobernador Daniel Tarullo ha encabezado los esfuerzos de la FED en supervisión y regulación de banca por años, pero nunca ha asumido el título formal de vicedirector de supervisión, que requiere aprobación del Senado y un testimonio anual en audiencias públicas en el Congreso.
Varias personas entrevistadas dijeron que esperarían que Tarullo deje el puesto si su principal labor en la FED es entregada a un gobernador entrante.
