La moribunda inflación de la mayor economía mundial en el último año es un “misterio”, una “sorpresa” y una “preocupación”, según la presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) Janet Yellen.
Y el dilema sobre por qué no hay presiones inflacionarias pese a casi 10 años de crecimiento y declinante desempleo, estará sobre la mesa cuando el martes el Comité de política monetaria de la FED (FOMC) inicie dos días de deliberaciones.
Los mercados no esperan que la FED altere las tasas de interés y optará por mantenerlas en su actual rango de entre 1.00% y 1.25%.
Empero, creen que un aumento, que sería el tercero del año, llegará en diciembre para tener a raya a la inflación.
En un segundo plano de las discusiones estará la decisión del presidente Donald Trump, esperada esta semana, sobre quién reemplazará a Yellen, cuyo mandato al frente de la FED concluye en febrero. Pero mañana los ojos estarán puestos en encontrar señales sobre lo que hará la FED.
Los proclives a subir las tasas recibieron el viernes un envión cuando Estados Unidos anunció un crecimiento de 3% en el tercer trimestre que superó las expectativas. Sin embargo, luego de la última reunión de la FED, Yellen admitió que el crecimiento y el empleo no generaron la inflación que era de esperar, lo cual deja a los miembros de la entidad en una incómoda disyuntiva.
“Era bastante comprensible hasta este año”, dijo Yellen a periodistas. “Pero este año ha sido una sorpresa”, comentó.
Yellen dijo que tanto ella como la mayoría de sus colegas del FOMC, que define la política monetaria, “suponen” que la inflación empezará a subir el año entrante y llegará a la meta de 2% en 2019.