El Fondo Monetario Internacional (FMI) quiere tener más peso en el destino de los bancos griegos porque teme que el Banco Central Europeo (BCE) sea demasiado flexible, dijeron tres personas familiarizadas con el tema.
El FMI considera que un análisis de los bancos del país que realizó BlackRock Inc. en 2013 es demasiado optimista, dijeron las personas, que se negaron a que se revelara su identidad porque las conversaciones son privadas. El fondo teme que el BCE, que realizará sus propias pruebas de resistencia más avanzado el año, no haya presionado al banco central griego lo suficiente en lo relativo a revisar las conclusiones de BlackRock, dijeron las personas.
El FMI se niega a ceder terreno conforme intenta preservar su papel en la política bancaria griega en momentos en que el BCE se dispone a tomar el control de la supervisión de las entidades crediticias de la zona del euro.
Se suponía que la designación del banco central, que tiene sede en Frankfurt, como único supervisor erradicaría los enfrentamientos que en ocasiones frustraron los intentos de controlar a los bancos en un plano nacional antes de que estallara la crisis de la deuda de la región.
La primera gran tarea del BCE, que ya ha comenzado, es analizar la contabilidad de unos 130 de los mayores bancos de la zona del euro y evaluar cuánto dinero adicional tendrán que obtener. Está previsto que el BCE dé a conocer los resultados en octubre. National Bank of Greece SA, Eurobank Ergasias SA, Alpha Bank SA y Piraeus Bank SA integran esa lista de bancos importantes que el BCE supervisará de forma directa a partir de noviembre.