El Fondo Monetario Internacional (FMI) se va sumando con cautela al famoso plan de infraestructura Cinturón y Ruta de la Seda del presidente Xi Jinping, con el objetivo de evitar que se transforme en un derroche ineficiente en proyectos faraónicos.
La directora gerente Christine Lagarde y Yi Gang, gobernador del Banco Popular de China, inauguraron un “Centro de Desarrollo de Capacidades” que brindará capacitación en materia de política y economía. Lagarde anunció su apertura en Pekín en una conferencia conjunta que el FMI patrocinó con el banco central y otros. La Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda de Xi, propuesta en 2013 y elevada al rango de política oficial inscrita en la constitución del Partido Comunista, prevé invertir 1.3 millones de millones de dólares en ferrocarriles, rutas, puertos y redes de electricidad para el año 2027, estima Morgan Stanley. El riesgo es que el plan, que construiría una Ruta de la Seda moderna que conectaría China con Asia, Europa y África a través de una serie de proyectos de infraestructura, se convierta en un despilfarro que aumente la deuda en países donde ya es elevada.
