A la sombra de los Alpes, las empresas suizas se enfrentan a una nueva realidad: no van a crear puestos de trabajo industriales en el país en el futuro próximo, al menos no para los seres humanos.
Ante un franco inhundible y algunos de los salarios anuales promedio más altos del mundo, las empresas suizas que buscan expandirse se enfrentan a una opción sencilla: incorporar robots o irse.
El fabricante de fragancias Firmenich International, S.A. eligió los robots y gastó $60 millones estos últimos tres años automatizando una fábrica fuera de Ginebra para aumentar la capacidad en un tercio sin contratar más personal.
En contraste, Sulzer AG, un fabricante de sistemas de bombeo, cerrará un centro cerca de Winterthur, en el cantón de Zúrich, para trasladar la producción a otra parte de Europa, lo que le costará 90 puestos de trabajo a Suiza. “La automatización es imprescindible si queremos seguir siendo competitivos”, dijo en una entrevista Gilbert Ghostine, máximo ejecutivo de Firmenich.
