Siempre fue difícil conseguir una reserva en Gaggan, un innovador restaurante indio de Bangkok. Ahora, después de la tercera victoria consecutiva del restaurante en los premios a los 50 Mejores de Asia, la espera puede llegar fácilmente a los cuatro meses.
Se ha contratado a un equipo de cuatro personas solo para gestionar las aproximadamente 500 solicitudes de reserva que se reciben cada día. Y una estrella Michelin podría vislumbrarse en el horizonte.
¿Cuál es la reacción del chef Gaggan Anand? Cerrarlo. “Un restaurante tiene una vida de 10 años”, dijo. “Después de eso, se convierte en una marca”.
El plan para cerrar el restaurante, que lleva su nombre, en 2020 es muy inusual en un momento en que los chefs famosos probablemente sigan los pasos de Gordon Ramsay y Wolfgang Puck y traten de transformar su éxito en imperios alimentarios mundiales.
Utilizando herramientas de la gastronomía molecular como el nitrógeno líquido, Anand ha redefinido la comida tradicional india conservando al mismo tiempo sus aromas y sabores auténticos. Sin embargo, Anand cree que existe una fecha de vencimiento.
Se comparó con una botella de champán que, una vez abierta, eventualmente pierde su efervescencia.
Anand sigue el ejemplo de sus mentores del galardonado El Bulli, que cerró en 2011 cuando todavía era enormemente popular y cobraba $279 por comida. Ahora Anand quiere mudarse a Japón y abrir un restaurante diminuto –llamado GohGan- que estará abierto solo 20 días por mes. Quiere mantener los precios a $135 por persona.

