El proyecto aún no se ha definido en su totalidad y el Gobierno analiza si construirá el puerto para darlo en concesión o cada empresa desarrollará su muelle.
Además de estos aspectos, Panamá requiere definir una "política portuaria" que establezca los mecanismos o reglamentos que se apliquen a todos los operadores portuarios existentes y por instalar. Por lo menos así lo define el secretario general de la AMP, Carlos Ernesto González de la Lastra.
Actualmente, la AMP se encuentra en un periodo de negociaciones con cada una de las cinco empresas interesadas: Maersk Sealand, China Ocean Shipping Company (Cosco), P&O, Evergreen y la Autoridad del Puerto de Singapur. Cada una de ellas ha mostrado interés en operar un puerto en el Pacífico.
Chairman Chang, propietario de Evergreen y uno de los hombres más ricos de Asia, dio a conocer su interés hace unos días al asesor presidencial Hugo Torrijos, durante un viaje a Taiwan, informó González De La Lastra.
Igual interés también expresó recientemente el vicepresidente de Cosco, Chen Hongsheng durante su visita a Panamá; al igual que uno de los socios principales de Maersk Sealand, Tommy Thomsen. El grupo de Singapur ha estado en varias ocasiones en Panamá y los representantes de P&O, que también tienen un marcado interés en el proyecto.
Uno de los inconvenientes que se presenta para desarrollar un puerto de alto calado en el lado Pacífico es la poca profundidad de la costa, por ello, una de las alternativas es costruir una isla con los desechos que se obtengan de la ampliación del Canal de Panamá.
La isla tendría una extensión de aproximadamente 300 hectáreas donde se desarrollaría el megapuerto. La primera fase del megapuerto estaría desarrollada en los próximos tres años.

