Tras meses de espera, la luz comienza a asomarse al final del túnel con los primeros pasos para poner en marcha el Fondo de Promoción Turística, que se encargará de la campaña turística internacional partir del próximo mes de agosto.
A través de un fideicomiso del Banco Nacional de Panamá, el fondo manejará 20 millones de dólares al año, con lo cual se busca darle un giro importante a la estrategia internacional del país, con el objeto de atraer a más turistas. Para que todo esto sea una realidad, sigo insistiendo en la importancia de armar un plan de turismo, que desde la época de Rubén Blades no se ha actualizado. Cuando este se redactó era otra época, con otras ofertas, actores diferentes y otros mercados y menos aerolíneas volando hacia nuestro país. Hay que involucrar a todas las partes para armar un análisis sobre la realidad turística de Panamá.
Hay que analizar la infraestructura de hospedaje, transporte, excursiones, sitios de interés, donde al final se deben establecer metas a corto, mediano y largo plazo en cuanto a nuestro crecimiento, estableciendo prioridades sobre las zonas turísticas con mayor capacidad de respuesta.
Es importante contratar a un director ejecutivo que maneje el fondo con luces largas. Debe ser una persona que asuma de manera responsable este compromiso. Sobre él recaerá una tremenda responsabilidad, porque esta nueva organización impulsada por el sector privado, con el apoyo de la Autoridad de Turismo de Panamá, manejará los hilos del turismo panameño.
Ya se han realizado varias reuniones para revisar el reglamento interno del fondo y del fideicomiso, pero el tiempo no espera a nadie y todo esto debe estar listo para el mes de agosto. Otro punto que merece la atención de todos es el turismo de convenciones. Nos parece raro que aún no se esté promoviendo a nivel internacional el nuevo centro de convenciones de Amador.
El sector privado debe tomar la iniciativa para que el turismo llegue al sitial que se merece en nuestro país.