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A PROPóSITO...

Fortalecer los sistemas alimentarios indígenas

A través de los siglos, los pueblos indígenas han sido custodios de saberes, conocimientos y prácticas ancestrales asociados a la seguridad alimentaria y nutricional y a la conservación de la biodiversidad. Sus sistemas agroalimentarios integran elementos del entorno natural local que incluye la alimentación, la medicina, la espiritualidad y la gestión ambiental y territorial.

Para estos pueblos, la alimentación tiene, además, un significado sociocultural más amplio y toman muy en cuenta las técnicas de procesamiento, adquisición, uso y composición alimentaria y las consecuencias nutricionales para las personas que consumen la comida. Esta perspectiva biocéntrica y cosmogónica de respeto a la madre tierra y a sus recursos les ha permitido habitar la misma tierra y preservar recursos naturales para las futuras generaciones, lo cual nos puede proporcionar respuestas a algunos de los principales desafíos mundiales que enfrentamos hoy, incluida la adaptación y mitigación a los efectos del cambio climático.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dirige sus esfuerzos a lograr un mundo libre de hambre y malnutrición, en el que la alimentación y la agricultura contribuyan a mejorar los niveles de vida de todos sus habitantes, especialmente los más pobres, de forma sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental.

Por estas razones, la FAO reitera su compromiso con el desarrollo de los pueblos indígenas y los reconoce como actores fundamentales para la seguridad alimentaria y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles.

En Panamá, la FAO está trabajando de manera coordinada con diferentes organizaciones de pueblos indígenas, en conjunto con el Ministerio de Gobierno y de Desarrollo Agropecuario y con otras agencias del Sistema de Naciones Unidas como el PNUD, para revitalizar estos sistemas agroalimentarios indígenas en una veintena de comunidades del país desde un enfoque comunitario y participativo.

Del mismo modo, se ha priorizado el trabajo con mujeres y jóvenes indígenas, por ser entes claves para el intercambio generacional y la disminución de las desigualdades socioeconómicas y de género.

Fortalecer los sistemas agroalimentarios indígenas permite dar pasos significativos para acortar las brechas socioeconómicas y culturales y avanzar con paso firme en la lucha contra la malnutrición para lograr, al 2030, un país libre de hambre.

El autor es  coordinador subregional de la FAO para Mesoamérica y representante en Panamá


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