La salida británica de la Unión Europea todavía está a más de un año de distancia, pero dos agencias europeas que han tenido su sede en Londres tendrán ahora que buscar otra ciudad debido al brexit: La Agencia de Medicinas de Europa y la Autoridad Bancaria Europea.
La circunstancia ha generado una férrea competencia entre los gobiernos de Europa para atraer a las prestigiosas entidades.
A pesar de las estrictas normas impuestas para hacer que la competencia sea justa y objetiva, el proceso ha asumido visos políticos. Es como la puja de varias ciudades postulándose para ser la anfitriona de los Juegos Olímpicos o el Concurso de Canto Eurovisión.
El proceso culminará en una votación secreta en la sede de la UE en Bruselas, en medio de denuncias de que ha habido canje de votos a cambio de favores.
Tener la sede de una agencia involucra recibir decenas de millones de dólares en financiación, la generación de más de mil empleos directos y muchos más de manera indirecta, gran prestigio mundial y beneficios políticos para el gobierno de turno.
“Emplearé toda mi fuerza detrás de esto”, afirmó el presidente francés, Emmanuel Macron, durante su visita a la ciudad de Lille, que pretende albergar la Agencia de Medicinas de Europa (EMA), una vez que Gran Bretaña se vaya de la UE en marzo de 2019.
La UE fue creada hace unos 60 años como un club de seis países fundadores, por lo que es lógico que muchas instituciones clave sigan estando en países como Alemania, Francia y Bélgica.
