Francia aceptó la posibilidad de retrasar a finales de 2020 la entrada en vigor de un eventual impuesto europeo a los gigantes de internet, una revisión a la baja de la ambición gala para convencer a los países reticentes.
Francia está dispuesta a hacer una última concesión para preservar la unidad europea y lograr una decisión en diciembre, dijo el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, en Bruselas durante una reunión con sus pares de la Unión Europea (UE).
Ante las reticencias de países como Irlanda, Dinamarca y Suecia, Le Maire expresó su disposición a decir explícitamente que la directiva sólo será puesta en marcha a finales de 2020, si no se halla antes una solución en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
La propuesta de directiva que la Comisión Europea presentó en marzo busca tasar los ingresos -y no los beneficios- generados por la explotación de las actividades digitales. Para salir adelante, necesita el apoyo de los 28 países del bloque por unanimidad.
Irlanda, que alberga las sedes europeas de los gigantes estadounidenses del sector digital, advirtió durante la reunión contra una reacción de Estados Unidos, al igual que Dinamarca.
En la UE, Reino Unido ya adoptó iniciativas para imponer a empresas como Google, Amazon, Facebook y Apple, mientras que España e Italia trabajan en propuestas para adaptar las reglas fiscales a las empresas de la nueva economía digital.
