La primera medición del desempeño de la economía estadounidense en el cuarto trimestre se conocerá esta semana y los analistas prevén que mostrará una desaceleración importante, lo que presionaría a que la nueva administración empiece a aplicar los estímulos que prometió el presidente Donald Trump. La estimación del producto interno bruto (PIB) daría una expansión de 2.1%, según analistas.
Esto representaría un freno considerable respecto de la tasa de 3.5% del tercer trimestre del año pasado.
Barclays, que calculó un ritmo de 2.0%, dijo en un reporte que “los datos entrantes apuntan a una menor inversión empresarial de lo que habíamos anticipado y una carga mayor del comercio neto”.
Esto se vería parcialmente compensado por la inversión en viviendas y acumulación de inventarios.
Detrás de esto se encontrarían dos factores: el aumento de la incertidumbre de los empresarios cuando Trump se consolidó antes de las elecciones de noviembre, y el encarecimiento de las exportaciones estadounidenses por la fuerte apreciación del dólar a fines de 2016.