La primera empresa que se vio obligada a reestructurarse para poder sobrevivir en el mercado nacional, fue la fábrica de fósforos El Gallo. Esta empresa suspendió su producción para el consumo local y optó por importar directamente desde Asia y a mejores costos, el producto terminado bajo su propia marca.
El presidente de El Gallo, Carlos Orillac (padre), explicó que esto se debe a que para la fábrica ya no era tan rentable mantener su producción para el consumo local ante la competencia agresiva de productos que ingresan desde China y la India, países donde los costos de producción son mucho más bajos que los de Panamá.
Indicó que la llegada masiva de los fósforos de China y la India ha hecho bajar los precios del producto en un 40% en los últimos años. Antes una caja de 600 unidades se vendía a precio mayorista de 22 dólares, pero hoy día este precio ha bajado a 16 dólares.
La importación de fósforos asiáticos aumentó tras la reducción de los aranceles de importación del 50% al 15%.
Orillac señaló que la reestructuración de las operaciones de su fábrica le ha costado mantener 1 millón de dólares en equipos parados. Sin embargo, aclaró que la fábrica El Gallo ha decidido reforzar su producción local de fósforos de olores para exportar a los mercados de Estados Unidos y Europa.
En tanto, José Tamargo, propietario de la fábrica de fósforo el Gavilán, aceptó que la competencia de los productos importados ha bajado los precios en el mercado, pero resaltó que su producción local es bastante rentable.
Comentó que El Gavilán ha tenido que ajustarse a la competitividad del mercado, pero aseguró que la estrategia de esta empresa nunca será la de suspender su producción nacional.
Señaló que los fósforos que están siendo importados desde China y la India no están hechos para un clima húmedo, sino para climas secos. Es allí donde saca ventaja el producto nacional, expresó.

