Los embotellamientos de tráfico en Manhattan son tan característicos de Nueva York como los bagels y la zona de teatros de Broadway.
Después de muchos años, finalmente está ganando impulso un plan para aliviar ese problema de la ciudad: elevar los peajes para los automovilistas.
La idea, llamada “precio de congestión”, consiste en usar tecnología electrónica de peaje para cobrar cuotas a aquellos vehículos que entran a las partes más transitadas de la ciudad durante las horas más problemáticas. Algunas ciudades grandes en el mundo ya lo hacen, incluso Londres, Estocolmo y Singapur, donde puede costar más de 15 dólares manejar en el centro de la ciudad en horas pico.
El entonces alcalde de Nueva York Michael Bloomberg lo propuso hace una década y encontró un firme rechazo de los legisladores, que dijeron que los conductores que iban a Manhattan eran ya suficientemente vapuleados por los peajes de puentes y carreteras y los altos costos de estacionamiento.
Sin embargo, con el deterioro del sistema de trenes subterráneos y los políticos buscando formas de financiar soluciones, el concepto ha cobrado nueva vida. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, pudiera dar a conocer la semana próxima un plan para implementar el sistema.