La automotriz japonesa Nissan Motor Co. reportó ayer su menor utilidad trimestral en tres años y redujo su panorama anual, afectada por crecientes costos en un mercado norteamericano competitivo y gastos derivados de procedimientos impropios de inspecciones finales en casa.
Nissan suspendió la producción interna de vehículos para el mercado japonés por alrededor de tres semanas después de que reveló el mes pasado que técnicos no certificados habían estado realizando inspecciones finales durante décadas. El escándalo llevó a un llamado a revisión de 1.2 millones de coches.
“Prevemos que sentiremos el impacto del tema de las inspecciones finales inapropiadas en el segundo semestre”, dijo ayer Hiroto Saikawa, presidente ejecutivo de la compañía, a periodistas durante una conferencia para comentar resultados.
Nissan proyectó una ganancia operacional de $5 mil 670 millones para el año hasta marzo, casi un 6% por debajo de una proyección previa de $6 mil 200 millones y un 13% menos que hace un año.
Para el segundo trimestre, Nissan reportó una caída de 21.6% en su ganancia operacional, a mil 129 millones de dólares, su nivel más bajo desde abril-junio de 2014 y por debajo de los pronósticos de un incremento a mil 507 millones de dólares de derivados de ocho analistas consultados por Thomson Reuters I/B/E/S.
Los resultados fueron afectados por un acuerdo multimillonario en Estados Unidos vinculado a un llamado a revisión de vehículos con airbags defectuosos de Takata.
Además, agresivos descuentos para atraer clientes en el mercado estadounidense, donde la demanda ha cambiado de los modelos tipo sedán a los vehículos deportivos utilitarios más grandes, aumentaron los gastos y mermaron las utilidades.
