El gas natural podría encarecerse demasiado para su propio bien. Según el Instituto de Estudios Energéticos de Oxford (OIES), los indicadores de precios internacionales podrían subir alrededor del 25% para mediados de la década de 2020, cuando se espera que un exceso de gas natural licuado se disipe y ejerza presión sobre los suministros mundiales de gas.
El aumento de los costes probablemente restará competitividad al gas frente a tecnologías de almacenamiento solar, eólico y de baterías, lo que socavará su papel como “combustible de transición” entre la generación a carbón y las energías renovables más allá de 2030, dijo Jonathan Stern, presidente e investigador sénior del Programa de Investigación de Gas Natural de OIES, en un informe.
Asimismo, las políticas climáticas para reducir las emisiones de carbono erosionarán el atractivo del gas. “El principal reto para el futuro del gas será garantizar que no se vuelve inaccesible y poco competitivo”, dijo Stern. Si el superávit de GNL desaparece en los próximos años como se espera, los precios del gas podrían subir a los niveles alcanzados entre 2011 y 14, según OIES.