China no tiene ningún deseo de impulsar sus exportaciones mediante una devaluación competitiva en tanto las sólidas bases del país proporcionan respaldo a la moneda, dijo ayer un vocero, en momentos en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó un mes de declinación del yuan.
“El mercado es el que determina la paridad cambiaria del RMB de China. Hay ascensos y descensos. Es una flotación de doble vía”, dijo Geng Shuang, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, durante una habitual reunión informativa en Pekín cuando se le pidió que hiciera comentarios sobre las declaraciones de Trump acerca del yuan.
China opera un tipo de cambio flotante administrado.
En territorio chino, el yuan puede negociarse 2% por encima o por debajo de un nivel diario que establece el banco central y un tipo de cambio offshore de negociación libre tiende a seguir esa paridad cambiaria.
Las acusaciones del presidente estadounidense de que China está “manipulando” una moneda que viene “cayendo como una roca” llegaron sobre el final de una declinación de seis semanas que la llevó al nivel más bajo en más de un año frente al dólar.
Trump dijo que eso está “llevándose nuestra gran ventaja competitiva”.
El presidente dijo también que está “listo” para imponer nuevos aranceles a $500,000 millones de importaciones chinas, que sería aproximadamente el valor del total de productos chinos que importó Estados Unidos el año pasado.
Es un indicio de que el creciente conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo no se encamina a un final fácil.
“Las amenazas y la intimidación nunca funcionarán con la población china, y confiamos en nuestra capacidad de defender nuestros intereses”, dijo Geng, que instó a Estados Unidos a “mantener la calma y la racionalidad”.
“Estados Unidos está empeñado en provocar esta guerra comercial. China no quiere una guerra comercial pero tampoco le teme”, dijo.
