El gobierno de Nicolás Maduro reconoció que la economía venezolana sigue hundida, al reportar una contracción del PIB de 26.8% en el primer trimestre de 2019 y una inflación de 4,679.5% en lo corrido del año.
Según el Banco Central de Venezuela (BCV), de línea oficialista, la inflación continúa imparable con un aumento de 52.2% en septiembre. En agosto la variación fue de 34.6%, y en julio de 19.4%.
Esas cifras distan de las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé para 2019 una inflación de 200,000% -recortando sus previsiones de 1,000,000%- y una contracción de la economía de 35%.
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Maduro aumentó esta semana el ingreso mínimo 361% para llevarlo a unos 15 dólares, que apenas alcanzan para comprar unos cuatro kilos de carne de res.
De acuerdo con el BCV, el producto interno bruto (PIB) cayó 26.8% en el primer trimestre de 2019, frente al mismo período de 2018.
Los sectores de la construcción (74.1%), manufactura (56.3%) e instituciones financieras y seguros (55.6%) fueron los más golpeados. La actividad petrolera -fuente de 96% de los ingresos del país- también sufrió una contracción de 19.1% comparada con el primer trimestre del año pasado.
El país con las mayores reservas de petróleo atraviesa la peor crisis de su historia reciente, con el derrumbe de su vital producción de crudo de 3.2 millones de barriles por día (bpd) hace diez años a menos de un millón actualmente.
Maduro, inmerso en una pugna por el poder con el jefe parlamentario Juan Guaidó, atribuye el colapso de la economía a las sanciones económicas de Washington contra Venezuela y la estatal petrolera PDVSA.
Las medidas, que incluyen un embargo petrolero desde abril.
