La guerra comercial entre Estados Unidos (EU) y China representa una nueva amenaza para las esperanzas de que la frágil economía argentina pueda recuperarse antes de las elecciones presidenciales de octubre.
El presidente Mauricio Macri necesita una excelente cosecha de otoño que permita recibir más de $20 mil millones en ingresos por exportaciones para levantar la economía y ganar puntos pensando en su campaña de reelección.
Si bien los precios de la soja han recuperado algo de terreno en los últimos dos días, aún se encuentran cerca de mínimos en muchos años ante la escalada de la guerra comercial, lo cual significa que Macri podría no aprovechar todos los beneficios de las enormes cosechas de soja y maíz. Todo esto sucede después de un desastroso 2018, en el que una grave sequía paralizó la producción y perjudicó enormemente a la economía, que se contrajo 2.5%. Los episodios consecutivos de mala suerte se producen luego de que Macri, quien asumió la presidencia en diciembre de 2015, liberara a los agricultores de las cadenas que les puso su antecesora proteccionista, Cristina Fernández de Kirchner, a fin de generar un envión económico.
Los problemas de Macri continúan este año e incluyen otro desplome monetario, la inflación desatada y una recesión. Además, los votantes pueden hacer que Kirchner vuelva al poder en las elecciones de octubre, si la exmandataria decide presentar su candidatura.
Con la mayoría de las industrias en problemas, Macri apostaba por las exportaciones de granos para apuntalar el peso, elevar los ingresos fiscales del gobierno e impulsar la economía, lo que a su vez le permitiría repeler a Kirchner durante la campaña. Argentina podría perder $1,300 millones en ingresos por exportaciones debido a la caída de los precios, según Gustavo López, consultor independiente de la agroindustria en Buenos Aires. No obstante, una producción mejor a la esperada compensaría las pérdidas y los precios podrían aumentar si el mal tiempo persiste en zonas agrícolas de EU, precisó López.
Argentina puede resultar perjudicada de varias maneras. Los bajos precios de la soja significan menos dólares para los comerciantes agrícolas que venden en el mercado de divisas.
