Grecia y sus acreedores internacionales seguían negociando ayer para tratar de desbloquear nuevos préstamos pautados en el rescate financiero a Atenas, mientras el primer ministro Alexis Tsipras dijo que su país necesita un acuerdo esta semana y acusó a los acreedores de “jugar” y causar retrasos.
Las conversaciones entre Grecia, la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional llevan meses titubeando debido a las diferencias sobre los progresos fiscales de Grecia, las reformas de sus mercados laboral y energético, y temores a una nueva crisis en Europa.
Los ministros de Finanzas de la zona euro abordarán el viernes el estado de las negociaciones griegas en una reunión informal en Malta, pero funcionarios dijeron que era poco probable alcanzar un acuerdo completo en ese encuentro.
Tsipras señaló que pedirá una cumbre de líderes de la UE sino se alcanza un acuerdo esta semana y acusó a algunos acreedores de ser obstinados.
“La economía griega está preparada para dejar atrás la crisis. Pero pese a los impresionantes resultados fiscales, algunos de nuestros acreedores no parecen dispuestos a ceder”, dijo Tsipras en conferencia de prensa tras una reunión con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en Atenas.
“Esto no es un juego de niños. Estamos hablando del futuro de un pueblo”, agregó Tsipras.
Grecia está inmersa en un tercer rescate de los gobiernos de la zona euro, pero para obtener el dinero tiene que pasar unas revisiones regulares sobre el avance de las reformas que acordó efectuar a cambio de la financiación.


