La industria de la construcción ha puesto el foco en buscar la forma de planificar las obras de infraestructura pública del área metropolitana, a fin de seguir vigentes y garantizar que la ciudad crezca de manera sostenible y responsable.
Hasta ahora, la ciudad ha crecido “de un modo improvisado y sin norma. Además, no hay una institución que regule este proceso”, de acuerdo con representantes del sector, reunidos ayer en el Foro Capac 2019.
“Para hacer una obra, primero debemos saber hacia dónde está creciendo la ciudad. Se tiene que hacer inversiones de infraestructura pública previa a las inversiones de las urbanizaciones y edificios. Esto garantizará que los desarrolladores sepan hacia dónde deben invertir, a fin de responder a las necesidades básicas de la población: agua, basura, luz, vialidad, transporte e instalaciones de salud”, asegura Héctor Ortega, presidente de la Cámara Panameña de la Construcción.
Para el gremio, también es importante que los planes de inversiones e infraestructura pública sean preparados por profesionales especializados. “Es necesario hacer un estudio de factibilidad cuando se gestione la obra. Esto se debe llevar a cabo en función del plan de ordenamiento territorial y la planificación que tenemos como ciudad”, agrega Ortega.
Se estima que en 2050, alrededor del 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas. Panamá no escapa de esta realidad y comienza a repensar su modelo urbanístico para adaptarse a lo que se le viene encima.
El arquitecto Tomás Sosa señala que a 2050, las ciudades del área metropolitana deben ser fortalecidas en su desarrollo regional y nodal. Con especializaciones propias e intercomunicadas, con carreteras seguras y con una amplia cultura de conservación del ambiente y protección del recurso hídrico.
“Deben existir políticas urbanas claras y sencillas y un crecimiento ordenado en base a la planificación, con dos pilares básicos: eficiencia en la planificación y disciplina en su aplicación”, dijo.