A partir de hoy entra en vigencia una nueva prórroga del Decreto Ejecutivo 165 del 1 de julio de 2014, el cual establece el control de precios a 22 productos de la canasta básica de alimentos.
En esta nueva extensión, los consumidores tendrán que pagar un ajuste de $0.22 por el kilo (2.2 libras) de la papa nacional, yuca, babilla y bistec de cinta con hueso.
De esta forma, el precio máximo de venta al por menor del kilo de babilla pasó de costar $6.33 a $6.55; el bistec de cinta con hueso de $5.40 a $5.62 el kilo; la papa nacional, que costaba $1.32, ahora se venderá el kilo a $1.54, y la yuca, de $0.62 a $0.84 el kilo.
Ya son 48 meses consecutivos que la administración del presidente Juan Carlos Varela ha mantenido vigente la regulación, catalogada por consumidores, comerciantes y productores como una “estrategia política”.
Pedro Acosta, presidente de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de Panamá (Uncurepa), advierte que tras cuatro años de regulación el Gobierno no ha mencionado cuáles son las verdaderas distorsiones del mercado, lo que ha afectado a la producción nacional.
“Estamos cada vez más dependiendo de las importaciones, no producimos lo suficiente y con estas regulaciones el Gobierno busca dar la impresión de que la gente está comprando cosas baratas independientemente de si son o no producidas en Panamá”, dijo.
Advierte de que mientras se mantenga la regulación de los precios, se está reconociendo que la economía no está funcionando correctamente.
Pese a que el control de precios fue creado para generar una disminución de $58 al mes en la canasta básica de alimentos, los consumidores perciben que todo está más caro. Sin embargo, el Gobierno afirma que el costo de la canasta de alimentos para un mes se ha reducido a $313.48 y si no se hubiera implementado la medida, la canasta estaría costando $400.20, es decir, $86.72 más.
Mientras se regula el precio de 22 productos, otros que están fuera de la canasta básica y son indispensables suben.
Los artículos de limpieza, aseo personal y cortes de carne, que no están controlados, son parte de la lista que hace que se diluya el ahorro, se quejan algunos consumidores.

Ilka, una consumidora, asegura que ha dejado de comprar carne porque los cortes están muy caros y no rinden lo suficiente para alimentar a toda la familia. En su caso ha optado por comprar pollo o tuna.
Muchas veces como la demanda de los productos controlados aumenta, en algunos momentos es imposible encontrarlos porque no hay, e irremediablemente los consumidores recurren a los más costosos.
Aquiles Acevedo, presidente de la Asociación de Ganaderos de Panamá (Anagan), asegura que con este tipo de regulación no hay apertura comercial.
“Hemos insistido que no queremos la regulación de precios”, dijo.
El control de precios incluye productos como babilla, bistec de cinta con hueso, carne molida de primera, jarrete y pecho con costilla, entre otros.
El ganadero explica que la medida es una estrategia política que genera consecuencias graves al productor, ya que la regulación le baja el precio a cinco cortes de carne, que representan el 30% del total de un animal, afectando la venta de los otros cortes que no están regulados.
“La regulación hace que el consumidor busque los cinco cortes de carne, pero cuando no hay esos cortes se desplaza a otra proteína animal, lo que ha creado una baja en el consumo de carne de res, evidente en las estadísticas del sector en 2016 y 2017”, dijo.
“Anagan mandó una nota al Ministerio de Comercio e Industrias; al Ministerio de Economía y Finanzas, y al Ministerio de Desarrollo Agropecuario, explicándole la posición del sector y la negación a la regulación de precios, y la respuesta que han dado es el incremento de precio de dos cortes de carne regulados. Eso no es lo que nosotros queremos, buscamos es un libre mercado”, dijo.
Yoris Morales, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Abastos, asegura que la opinión de productores y comerciantes tampoco fue tomada en cuenta. Explica que esta medida ha desanimado al sector.
“Nunca hemos visto que el Gobierno se haya sentado a elaborar una estrategia real para eliminar las distorsiones del mercado. La forma más sencilla que ha buscado es congelar los precios, lo que ha traído más problemas que solución”, manifestó Morales.
Asegura que la misma economía tiene mecanismos para poder estabilizar los precios sin la necesidad de afectar la libre comercialización de los productos a través de un control.
