El máximo responsable de PSA Group, Carlos Tavares, se reunirá con dirigentes gubernamentales en el Reino Unido y Francia esta semana para hablar sobre la posible compra de las marcas Opel y Vauxhall de General Motors Co.
Tavares se reunirá mañana con el ministro de Economía francés, Michel Sapin, y con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, en una fecha todavía no anunciada.
Con el fin de obtener apoyo para la compra, el fabricante de los automóviles Peugeot y Citroën prometerá mantener la independencia de Opel, honrar los acuerdos colectivos de trabajo y seguir invirtiendo en sus cuatro plantas alemanas al menos hasta 2020, informaron Bild y Sonntag.
Los dirigentes británicos y alemanes están tratando de evitar recortes de empleos ahora que PSA trata de adquirir la explotación europea de GM, lo cual le dará una parte más grande de un mercado ferozmente competitivo. Tanto PSA como GM son fabricantes de alto volumen y bajo margen que producen en países con altos costos laborales y enfrentan retos como normas sobre contaminación más estrictas.
GM y PSA están debatiendo una valoración para Opel de unos $2 mil millones, en tanto los fabricantes pujan por llegar a un acuerdo ya para finales de esta semana, dijeron personas con conocimiento del tema. El precio comprendería unos mil millones de dólares en efectivo y la hipótesis de unos mil millones de dólares en deudas, dijeron las personas, que pidieron no ser identificadas, dado que las negociaciones son privadas. Las acciones de PSA, que avanzaron un 3% desde que se conoció la noticia sobre las negociaciones el 14 de febrero, experimentaron escasos cambios en la bolsa de París. Hasta el momento no se han establecido garantías vinculantes que aseguren los empleos o las plantas, dijo Matthias Machnig, viceministro de Economía de Alemania y enlace del Gobierno en relación con el acuerdo, al canal de televisión ARD.
De todos modos, hay “señales constructivas”, dijo. El responsable de Opel, Karl-Thomas Neumann, dijo en una carta a sus empleados que el comité de empresa de la compañía y el sindicato IG Metall están estrechamente implicados en las negociaciones.
En sus reuniones con dirigentes gubernamentales, PSA prometerá no llevar a cabo despidos forzosos hasta el año próximo, según el informe de Bild.
Uno de los puntos espinosos fundamentales en las negociaciones por el acuerdo es detectar formas de reducir los costos que obtengan el apoyo de los sindicatos y del Gobierno, logrando al mismo tiempo que el acuerdo sea factible desde el punto de vista financiero, teniendo en cuenta las carteras de producto superpuestas de las compañías y la sobrecapacidad en el mercado automovilístico europeo.
Un punto crítico es cómo puede una entidad PSA-Opel conjunta mantener la capacidad de producción del Reino Unido en la próxima década, cuando los modelos construidos allí deberán ser rediseñados.
