Muchos agricultores estadounidenses están postergando compras e inversiones con la esperanza de que se dé una tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la cual ha dejado sus cosechas en desventaja competitiva en el extranjero.
Cuanto más tiempo estén vigentes los aranceles del gobierno del presidente Donald Trump, más tiempo estarán expuestos los productores de soya y carne de puerco a las medidas punitivas de China.
El 6 de julio, el gobierno de Trump cumplió su amenaza de imponer aranceles del 25% a 34 mil millones de dólares en productos chinos con el argumento de que Pekín roba o presiona a las compañías estadounidenses para que entreguen tecnología. China respondió con aranceles similares a la misma cantidad de importaciones de Estados Unidos, incluida la soya y la carne de cerdo. El gobierno federal anunció el 10 de julio una posible segunda ronda de aranceles que afectaría a 200 mil millones de dólares en productos chinos. Por su parte, Pekín prometió “medidas firmes y contundentes” en respuesta.