Ninguna persona que tenga satisfechas sus necesidades básicas y las de su familia, que se sienta segura y tenga un entorno y desarrollo propicio en sus comunidades querrá enfrentar el incierto viaje que implica la migración forzada.
Detrás de la decisión de dejar el país se esconden generalmente historias de pobreza, violencia, desigualdad o inestabilidad por diversos factores. Esta semana se celebró el Día Internacional del Migrante y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicaba nuevos informes que revelaban que, de los cerca de 30 millones de migrantes internacionales latinoamericanos residentes fuera de sus países de nacimiento, casi la mitad son originarios de México y del triángulo norte centroamericano -El Salvador, Guatemala y Honduras-. La pobreza alcanza los valores más altos en Honduras y Guatemala, con índices del 74% y 68% respectivamente, mayores en las áreas rurales, desde donde provienen la mayoría de migrantes. Esta es tal vez la razón más importante para que la gente busque nuevos destinos donde obtener ingresos que posibiliten una calidad de vida superior para sus familias. Otro de los impulsores de la migración es la fragilidad de los sistemas económicos y productivos ante desastres naturales, como son los huracanes, inundaciones y sequías, especialmente en las zonas rurales. Estos fenómenos, que cada vez tienen más incidencia, ponen en riesgo la producción y medios de vida de los agricultores.
Abordar estos factores requiere políticas y acciones concretas que garanticen el desarrollo de estos territorios para garantizar una mejor calidad de vida, a través del fortalecimiento de la seguridad alimentaria y nutricional; el apoyo a nuevos emprendimientos productivos, el mejoramiento de las oportunidades -agrícolas y no agrícolas- de empleo e ingresos; la resiliencia a los efectos del cambio climático; y el impulso a las organizaciones comunitarias y grupos de base. La FAO trabaja en alianza con otros actores para abordar los factores que provocan esta migración forzada en las zonas rurales. Estos factores deben ser temas prioritarios en las agendas políticas de los países para que la migración sea una opción y no la única salida de las familias rurales centroamericanas para mejorar su calidad de vida.
El autor es oficial de la FAO para Mesoamérica.