Heineken, la cuarta cervecera del mundo, abrió ayer en los Campos Elíseos de París un emporio de tres pisos dedicado a la cultura de la cerveza, como parte de una campaña destinada a frenar una declinación de la demanda en Francia, que se inició 25 años atrás.
El local de mil 800 metros cuadrados, con bar y restaurante, fue creado como centro de exposición en un país que tiene preferencia por el vino, dijo el jefe de Heineken France, Didier Debrosse.
La exposición es el intento más reciente de Heineken, con sede en Amsterdam, por revertir un retroceso en la demanda en Europa Occidental, que también está afectando a rivales como InBev NV. La cervecera holandesa se está concentrando en Francia porque las ventas por volumen bajaron más ahí, ya que perdieron cerca de 1% al año en el último cuarto de siglo.
"Francia es un país con una cultura predominantemente vinícola y la cerveza fue mal tratada", dijo Debrosse. "Lo que estamos haciendo aquí es tratar de enfrentar el problema directamente".
Los productos en venta en el local abarcan desde dulces y cosméticos a base de cerveza hasta vasos para beberla y cerveza que debe ser consumida a los pocos días de comprada porque no tiene conservantes. El restaurante sirve platos como pollo saltado con mango, que va mejor con algunas clases de cerveza.
Ejecutivos de Heineken declinaron decir cuánto costó crear el local, llamado Culture Bier. Cuando se le preguntó si sería rentable, Debrosse respondió que no fue instalado para perder dinero. El local tiene 80 empleados y un contrato de alquiler por 12 años.
Otras iniciativas recientes para reanimar la demanda incluyen los lanzamientos de BeerTender, un barril destinado al uso doméstico, y cerveza en botellas de aluminio para bares y clubes nocturnos.
La meta para Francia es impedir que la demanda de cerveza siga cayendo.

