La sigatoka negra representa la principal limitante en la producción de plátano y banano en el mundo.
En Panamá esta plaga acabó con el llamado oro verde, que a inicios de la década de 1990 cautivó a los consumidores en el mercado europeo, por la dulzura de su pulpa y su tamaño.
Causada por el hongo mycosphaerella fijiensis, esta enfermedad afecta el área foliar de la planta, provocando que los racimos y los frutos pierdan peso y tamaño en comparación con los sanos. Además, causa la madurez prematura del producto.
Detectar a tiempo la enfermedad marcará la diferencia, según la guía Sigatoka negra en plátano y banano elaborada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).
De acuerdo al documento son seis los síntomas que presenta la enfermedad, en los que destacan pequeñas lesiones o puntos de color blanco amarillento a marrón. Estas manchas se conocen como pizcas y son apenas visibles en el envés de las hojas.
También se pueden observar rayas o estrías que se alargan, dando la impresión de haber sido pintadas, sin bordes definidos y de color café. Estas líneas pueden alcanzar hasta los 2 centímetros de longitud y las manchas ovaladas de color café en el envés y negro en el haz.
La enfermedad, según la guía de la FAO, solo se podrá controlar con el uso de material de siembra certificado y sano, con la construcción de drenajes para evitar la saturación de agua en el suelo y la aplicación de fertilizante mineral que aporten fósforo, potasio y calcio. Si la hoja está afectada en su totalidad o en más del 50%.
En caso contrario haga una cirugía, es decir, remueva fragmentos de la hoja afectados con estados 3 a 6, cada 15 días en época de lluvias y 20 a 30 días en época seca. Las hojas deben ser trozadas para acelerar su degradación en el suelo, destaca la guía de la FAO.
