Rafael E. Berrocal R. rberrocal@prensa.com Después de haber cerrado sus puertas por problemas de contaminación en sus tanques de agua potable, el hotel Los Quetzales, ubicado en el corregimiento de Cerro Punta, en la provincia de Chiriquí, se prepara para reabrir sus puertas el próximo mes de noviembre.
La contaminación de la reserva de agua no solo causó el cierre temporal del hotel, sino también la intoxicación de 40 personas, entre turistas y trabajadores de Los Quetzales.
El hotel, valorado en un millón de dólares, tuvo que cerrar sus puertas a principios del mes de abril, para cambiar los tanques y todas las tuberías de agua, y así evitar que sus turistas y empleados sufran nuevas intoxicaciones. El hotel también se vio obligado a reducir su personal de 35 a seis trabajadores.
A la fecha, las autoridades del Ministerio Público y del Ministerio de Salud no han podido detectar cuál fue la sustancia vertida en los tanques de agua del hotel y mucho menos han detenido a los sospechosos.
En su momento, Carlos Alfaro, propietario del hotel, acusó a un grupo de 15 ganaderos de haber atentado contra el hotel, sus empleados y sus huéspedes.
La administración de Los Quetzales está aprovechando los trabajos de plomería para remodelar las habitaciones, y se espera que para mediados de octubre esté todo listo para la reinauguración.
Los Quetzales cuenta con 10 cómodas habitaciones, seis cabañas en el bosque, restaurante, bar, salón de conferencias, panadería, pizzería, gimnasio y área de juegos para niños.
Ofrece gratis el servicio de guías para giras a los bosques nubosos dentro de los parques nacionales cercanos. Las tarifas de estas habitaciones varían de entre 50 y 90 dólares la noche.
Por el momento, el hotel está operando las seis cabañas ubicadas en la cima del Parque La Amistad, a 2 mil 20 metros de altura y a 20 minutos de la comunidad de Guadalupe, en Cerro Punta, provincia de Chiriquí.
Estas cabañas, de diferentes tamaños y precios, cuentan con recámaras, baños, sala comedor y cocina equipada con todo lo necesario para cocinar, servir y limpiar.
Aunque su iluminación es a base de lámparas de kerosene, las cabañas tienen agua caliente y calefacción por leña.

